“La posesión”, body horror de desamor

 

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El primer plano de La posesión (1981), de Andrzej Zulawski, muestra al muro de Berlín, división política que funciona como la imagen de la fragmentación. En su primera película en inglés, Zulawski (1940-2016) abordó la separación de una pareja a través del cine de horror, específicamente del body horror, que se caracteriza por mostrar la destrucción y degeneración del cuerpo. Se trata de una película visceral e intensa sobre el desamor, que muestra la transformación física de un hombre y una mujer que, por alguna razón, ya no se complementan. Isabelle Adjani y Sam Neill interpretan a un matrimonio, afincado en Alemania Occidental, que tiene un hijo pequeño, llamado Bob. Él (Mark) es un espía, del que no se abunda demasiado sobre su actividad. Ella (Anna), que se desempeñaba como profesora de danza, es ama de casa. Después de un tiempo ausente, Mark regresa y encuentra cambiada a Anna, que le pide el divorcio y le confiesa que tiene un amante. Él tiene dudas sobre las razones del cambio de su esposa, cuyo comportamiento es misterioso. ¿Quién es el hombre por el que Anna ha decidido romper la unión? La histeria del personaje de Adjani, que ganó el premio de interpretación en Cannes, muestra en breves lapsos llanto, enojo y risa. A través de los ojos de Mark, que se encierra enfermo ante la imposibilidad de comprender lo que ocurre, vemos la transformación de Anna. La belleza de Adjani contrasta con la inestabilidad de su personaje. Los enfrentamientos de la pareja se caracterizan por ser físicos.

 

En su momento Zulawski expresó que el guion de La posesión lo escribió en medio de la ruptura con su primera esposa. El amargo desamor no se ahoga en la razón. Por el contrario, la imaginación monstruosa de los amantes es lo que proyectó Zulawski en la pantalla. «Cuando estoy lejos de ti, te imagino como un monstruo o una mujer poseída; después te vuelvo a ver y todo eso desaparece», le confiesa Mark a Anna. La puesta de cámara del creador polaco, que en el filme colaboró con el cinematógrafo Bruno Nuytten, es precisa. Las tomas en los interiores del departamento acentúan la opresión de la vida marital, al estilo de Polanski. Por ejemplo, la secuencia en la que Neill está sentado en una mecedora que lo acerca y lo aleja de la cámara, enfocando y desenfocando el rostro de Adjani. En otro momento, cuando la mujer muele la carne, la cámara enfoca desde abajo al alimento cayendo; después, en un primer plano, se corta el cuello con un cuchillo eléctrico. En oposición, las acciones en espacios ajenos a la intimidad de la vida en pareja son mostradas a través de tomas panorámicas, como ocurre en la secuencia en la que Mark se reúne con un grupo de personas en un gran salón, filmada en un espectacular movimiento circular. Las húmedas y grises calles de Berlín funcionan como un decorado que enfatiza el desgaste y la melancolía.

 

El extrañamiento se acentúa más cuando el esposo, que no reconoce la infelicidad de su matrimonio, conoce a Helen, la maestra de su hijo, que tiene un parecido asombroso con Anna. La posesión tiene un aspecto derivado del Hitchcock de Vértigo (1958): ¿cuál es la verdad de Anna?, ¿se trata de una fabricación de la mente de Mark? Heinrich, el antiguo amante de su esposa, le confiesa a Mark que ella se relaciona con alguien nuevo. La secuencia más célebre de La posesión es aquella en la que Adjani camina por el pasillo de una estación de metro y realiza una extraña y violenta coreografía que culmina en un aborto que la hace expulsar extraños fluidos. ¿Qué es lo que le ocurre a Anna? Zulawski no da explicaciones. Lo que sí muestra es el vínculo que sostiene con una especie de falo ensangrentado, que evoluciona a una criatura con tentáculos que la satisface sexualmente. El monstruo, que sufrirá una tercera transformación, fue diseñado por Carlo Rambaldi, el responsable del alien del filme de Ridley Scott de 1979.

 

La potencia del filme de Zulawski, que sirve de precedente para Anticristo (Lars von Trier, 2009), otra película sobre una ruptura con elementos de horror, es que utiliza las transformaciones físicas y las figuras del monstruo y del doppelgänger como herramientas filosóficas para ahondar en la creación de imágenes que justifican la incomprensión del comportamiento del otro, el desconocimiento del ser amado, la incapacidad para preservar intacto el amor. En su época La posesión fue criticada negativamente por los acentos de sus actores. El inglés de Adjani, de nacionalidad francesa, y el de Neill, neozelandés de nacimiento, enfatizan su diferencia. La transformación física se propone como una forma de pensar en los cambios que enfrenta el amor, como sucede en el cine del primer Cronenberg, por ejemplo. El final de la cinta de Zulawski, filmado en un interior y con el rostro de Adjani en un primer plano, sugiere un enfrentamiento nuclear en el exterior que podría indicar que, después del fin de amor, el mundo se ha transformado.

 

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